El clima a pasado por distintos cambios durantes los años, el cambio climático pasó de ser una teoría científica en el siglo XIX a una realidad global hoy. Primero se descubrió el efecto invernadero, luego se confirmó el aumento del CO₂ y las temperaturas. Desde los años 90, los informes del IPCC y acuerdos como Kioto y París mostraron el consenso mundial. Hoy, el calentamiento ya causa fenómenos extremos, y la humanidad busca reducir emisiones y adaptarse.
Las lluvias extremas son fenómenos climáticos que representan un desafío cada vez mayor para las sociedades y los ecosistemas alrededor del mundo. Se caracterizan por precipitaciones intensas y repentinas que pueden superar con creces los niveles normales de lluvia de una región. Estos eventos no solo afectan el clima local, sino que también tienen consecuencias significativas en la vida cotidiana de las personas, la infraestructura urbana, la agricultura y el medio ambiente. Comprender sus causas, efectos y estrategias de prevención es fundamental para minimizar los riesgos asociados y adaptarse a un clima en constante cambio.
El huracán Melissa se formó en el Caribe a fines de octubre de 2025. Pasó rápidamente de tormenta tropical a huracán categoría 5, con vientos que alcanzaron hasta 260 km/h. Golpeó fuertemente Jamaica y luego afectó a Haití, Cuba y las Bahamas, causando inundaciones, deslizamientos y graves daños materiales. La tormenta dejó decenas de víctimas, miles de damnificados y cortes masivos de energía. Actualmente, ya se debilitó y se transformó en un ciclón post-tropical al avanzar hacia el Atlántico norte. Debido a su impacto extremo, se espera que el nombre “Melissa” sea retirado de la lista oficial de huracanes.
El huracán Humberto se intensificó rápidamente en el Atlántico norte, alcanzando cerca de categoría 5 antes de moverse hacia el noreste alejándose de la costa de EE. UU. Al mismo tiempo, Imelda se encontraba más al suroeste, moviéndose hacia el noreste cerca de las Bahamas con vientos menores, pero lo suficientemente fuerte para generar lluvias intensas y oleaje peligroso. Ambos sistemas actuaron casi simultáneamente en el Atlántico, acercándose lo suficiente para que la interacción entre ellos —conocida como efecto Efecto Fujiwhara— fuera observada, lo cual complicó los pronósticos de trayectoria, oleaje e impacto costero.
La Ciudad de México enfrenta un alto riesgo de quedarse sin agua en esta década. Su sistema depende del acueducto Cutzamala, cuyas reservas están en niveles críticos. Muchas zonas ya sufren cortes y la sobreexplotación, las fugas y el aumento de la demanda agravan el problema. Si no se toman medidas urgentes, el “Día Cero” podría volverse una realidad.
Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, ya estuvo cerca del “Día Cero” entre 2015 y 2018. Aunque evitó el colapso con fuertes restricciones, la falta de lluvias y el cambio climático podrían causar otra crisis similar. Es un claro ejemplo de cómo las grandes ciudades pueden quedar al límite por la escasez de agua.