La cadena de videoclubes Blockbuster marcó una época en Chile, con más de 50 tiendas distribuidas en ciudades como Santiago, La Serena, Concepción, Antofagasta, Punta Arenas y San Pedro de la Paz .
Sin embargo, a partir de 2013, la compañía comenzó a cerrar drásticamente sus locaciones: ese año se aceleró la reducción y terminaron sus operaciones en 20 locales, incluyendo puntos recientemente remodelados en Tobalaba, Vitacura, y sucursales en regiones que liquidaron sus stocks en Concepción y La Serena.
La caída se produjo ante el avance de la piratería y la expansión del streaming, especialmente plataformas como Netflix, que erosionaron el modelo tradicional de arriendo de DVDs .
Durante sus últimos meses, la franquicia chilena —en manos del Grupo Issi— transformó muchos de sus locales en otros negocios como Domino’s Pizza, Palumbo, algunos salones de belleza o farmacias, aprovechando que el mismo grupo administraba esas marcas.
Finalmente, lo que fue un líder del entretenimiento en formato físico fue desplazado completamente por la distribución digital. A comienzos de 2013 ya solo existían menos de ocho tiendas en pie, y ese año la marca cerró definitivamente sus puertas en el país.
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El parque “Mundo Mágico” fue uno de los espacios familiares más reconocidos de los años 80 y 90, ubicado en Lo Prado, con maquetas del Morro de Arica, el Estadio Nacional, las Torres del Paine y otros hitos chilenos.
Operó entre 1983 y el año 2000, incluyendo un popular programa infantil llamado “Encontrémonos en Mundomágico”, que contó con conductores como Paula Arriagada, Carol Kresse, Lorna Soler y Andrea Ruoppolo, y personajes memorables como el oso Willy, el perro Maxi y el ganso Quincy.
El cierre del parque se debió principalmente a razones económicas. Según Gerardo Arteaga Cerda, su hijo, “un negocio malo te puede arrastrar diez buenos”; la falta de rentabilidad en comparación con Fantasilandia hizo que la operación fuera insostenible.
Después de su clausura, los intentos municipales por revivir el espacio, como crear un parque de skate o juegos infantiles, fracasaron por falta de recursos. El lugar terminó convertido en ruinas, plagado de escombros y vandalismo.
Hoy, el terreno se encuentra parcialmente abandonado, con estructuras en deterioro y poco más que un recuerdo melancólico de lo que fue una infancia llena de asombro.
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