durante una semana completa, en marzo de 2026, ñuble sera el centro del deporte y la aventura. se preve asistencia de mas de mil competidores.
Un hito para el país Tras la edición 2025 en Australia, la designación de nuestro país confirma su creciente protagonismo en el turismo deportivo y de naturaleza, gracias a atributos como su diversidad geográfica, conectividad y moderna infraestructura. Chillán, por ejemplo, es accesible por carretera, avión, bus o tren. Este último, operado por EFE Central, es considerado el más moderno de Sudamérica.
“Estamos todo el año en la montaña. En invierno, somos un centro de esquí familiar y en verano, un destino ideal para el ciclismo y actividades al aire libre. Este campeonato es como el Mundial FIFA del ciclismo. Recibiremos a más de 1.000 exponentes del mundo. Para Nevados de Chillán y para Ñuble, esto es histórico”, señaló Guillermo Ruiz Pérez, presidente de Nevados de Chillán.
Altas expectativas Se espera que durante marzo el campeonato atraiga a más de 3.000 visitantes, lo que generará un importante impulso a la economía local y a la mejora de infraestructura y servicios turísticos. Las autoridades y organizadores ya trabajan en la preparación de caminos, señalética y otros elementos clave para garantizar una experiencia segura y de alto nivel, tanto para atletas como para quienes los acompañan.
“Te invitamos para que conozcas Ñuble, esta región que nos inspira. Este lugar se ha escogido para realizar este mundial porque es maravilloso, no solo por su paisaje rodeado de nieve, sino también por su atención, su gastronomía y su gente. Hemos ido consolidando el turismo como uno de los sectores más estratégicos, no solo de Ñuble, sino también del país. Así como lo abrimos a Chile, también lo abrimos al mundo”, destacó el gobernador regional de Ñuble,
el Autódromo de Codegua ha recorrido un tortuoso camino que hoy lo tiene prácticamente a puertas cerradas. Su situación, está lejos de entenderse a simples palabras. Durante 2014, se inauguró el que sería el heredero natural del casi extinto autódromo de Las Vizcachas, centro del automovilismo en la zona central de Chile y donde se realizarían varios de los eventos más importantes en la escena nacional. En aquel entonces, el Super TC2000 argentino, con todas sus figuras, atrajeron un nivel de público que sólo soñábamos. Fuimos testigos de que el chileno, sí es tuerca.
Luego de este gran evento de inauguración, Codegua dio la oportunidad para que muchas categorías de gran nivel comenzaran a desarrollarse. La fórmula Codasur, Campeonato Histórico de Velocidad, Campeonato Chileno de Velocidad, el TP Race, TC2000, Porsche GT3, Porsche GT4, , y una lista importante de categorías que hicieron de la época de prepandemia, quizás, una de las más importantes de la historia del automovilismo chileno.
El primer traspié se vino con el Super TC2000 argentino, y no fueron los problemas de seguridad, si no que, fueron problemas ambientales los que comenzaron a presentarse. El desarrollo del proyecto tuvo problemas realmente complejos con la emisión de ruido y la normativa vigente (hasta el día de hoy), problemas que se repitieron de forma cíclica y que hoy, mantienen el autódromo de Codegua con las puertas prácticamente cerradas. (No, no está clausurado).
Yendo más al grano, la ley no mide el ruido dentro del autódromo, el ruido se mide en los lugares donde las personas no quieren ser molestadas, es decir, ponemos un sensor (micrófono) en la puerta de la casa de los vecinos. Con todo esto, el límite de ruido que puede emitir el autódromo es de unos 55 decibeles (una conversación es más ruidosa que eso). Lamentablemente la distancia y los terraplenes levantados por el autódromo no ayudaron al problema.
El sonido, es algo altamente complejo, varía su velocidad según la humedad, viento y materiales en los que rebota. A veces no viaja en línea recta, a veces rebota en el suelo (sí, igual que una pelota de tenis) y estudiar su comportamiento es algo extremadamente complejo y costoso de modelar. No es cosa de decir “pongamos una pantalla” y se resuelve el problema, puede incluso hasta empeorarlo, no se debe actuar con lógica, se debe estudiar el problema, lo que requiere recursos que el automovilismo no genera.
Por largo tiempo el autódromo implementó una cámara de sonido, donde medían la presión sonora para asegurar que los autos no elevaran la medición en aquél punto donde se encuentran los vecinos. El problema de esta cámara de sonido, es que ofrece una complejidad igual de alta que solucionar el problema al otro lado del río con los vecinos. Los autos de carrera tienen “notas”, algunos tienen mayor presión sonora en diferentes rangos del espectro auditivo, algunos no pasaban la prueba y parecían estar en silencio al verlos pasar… no es así, simplemente eran menos audibles para nosotros los humanos, no para los instrumentos. OH! Si, el sonido es un tema complicado…. Muy!
Esto frustraba a los pilotos y muchos hicieron trampa. Sí, a voces secretas, los pilotos saboteaban los intentos del autódromo por no encender las alarmas de los sensores. Algunos modificaban los tacómetros, para pasar la prueba a menos revoluciones. Escapes que se cambiaban en secreto, viruta de metal y cuanta cosa posible que dejara pasar la prueba para poder correr.
Es entendible, las ansias para competir son altas, pero una actitud poco colaborativa.
Por otro lado, lo escrito en la ley, es ley, no es interpretativo. Con esos antecedentes, la Superintendencia del Medio Ambiente, debe actuar ante el reclamo de los vecinos, dentro del marco legal. No es como muchos piensan, que la SMA actuaba de facto supervisando el autódromo constantemente, ellos actúan con los reclamos de los vecinos y el registro del sensor. Si nadie reclamara, aunque estén fuera de norma, nada pasaría. Pero, no culpemos a los vecinos, ellos están en su derecho en sus tierras. Tampoco culpemos a la administración del autódromo, fueron valientes al hacer tamaña inversión, primera vez vista en la historia del automovilismo chileno.
Falta voluntad política? Sí, hubo intentos de ayuda, pero para cambiar esa ley, se debe poner de acuerdo al congreso completo para modificarla. Algo que es prácticamente imposible.