En Illinois, como parte del presupuesto para 2026, el impuesto al tabaco se ha incrementado del 36 % al 45 %, y por primera vez esa tasa incluye productos como las bolsitas de nicotina —por ejemplo, Zyn— que, al no contener tabaco, eran previamente exentas. Estas bolsitas, que se colocan entre la encía y el labio, proporcionan nicotina de forma discreta y se consideran adictivas aunque no sean cancerígenas.
El estado de Illinois, especialmente en la ciudad de Chicago, mantiene los impuestos sobre cigarrillos más elevados del país, lo que ha llevado a que una caja de cigarrillos tenga un precio de hasta $20 USD. Este cambio se posiciona como una medida contundente para desalentar el consumo de nicotina entre jóvenes y adultos.
Esta decisión sigue una tendencia similar en estados como Indiana, donde también se han incrementado los impuestos y se ha impuesto un gravamen específico sobre productos alternativos al tabaco. La medida busca evitar que estos productos, aunque sin tabaco, sigan como vehículos para la adicción.
A pesar del enfoque regulador, representantes del sector —como Stacey Kennedy, CEO de Philip Morris International U.S.— argumentan que la nicotina es malentendida y que incluso podría tener beneficios cognitivos, una postura que genera debate respecto al enfoque de políticas públicas.
Esta ampliación del sistema impositivo resalta cómo los estados están observando los nuevos formatos de consumo de nicotina y ajustando sus políticas para mantener la efectividad en el control del tabaquismo, especialmente entre los grupos más vulnerables como los jóvenes.
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La ONG Nofumadores.org ha lanzado una campaña con el objetivo de prohibir el consumo de tabaco en las Islas Cíes, que forman parte del Parque Nacional Marítimo-Terrestre das Illas Atlánticas de Galicia, candidato a Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. La organización denuncia la incoherencia de permitir fumar en un entorno natural protegido.
Entre las preocupaciones destacan los riesgos de incendio, la contaminación por colillas y el impacto negativo de los cigarrillos electrónicos y vapeadores en el entorno. Además, Nofumadores.org critica que se prohíban otros elementos como las mascotas, pero no el tabaco en estos espacios.
Hasta ahora, la petición ha conseguido cerca de 80 000 firmas para una prohibición total del consumo de tabaco en todos los parques nacionales de España. Esto se inspira en medidas adoptadas en países como Canadá, EE. UU., Australia y Nueva Zelanda.
Además, la organización promueve una segunda iniciativa que ya ha recabado alrededor de 384 000 firmas para declarar todas las playas del país como zonas libres de humo, extendiendo la protección a un recurso natural muy frecuentado por la población.
La campaña refleja una creciente conciencia social en cuanto al impacto ambiental del tabaco y al deseo de preservar espacios naturales y públicos libres de humo, tanto por salud como por protección ambiental.
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